Ene 13

En más de una ocasión he mencionado en Sion Dream a Jamendo, se trata de un portal con cientos de álbums de música distribuidos con licencia Creative Commons. Podemos descargar cuantos queramos sin límite ni coste alguno siempre que no utilicemos la música para lucrarnos, si se diera el caso debereríamos adquirir una licencia especial. Así mismo, permite la donación directa a los grupos musicales que nos gusten (aunque Jamendo se quede un pequeño porcentaje).
Una idea excelente que no acaba de cuajar del todo ya que, según he podido leer en varios sitios, Jamendo tiene problemas financieros bastante graves. Según comentaba su CEO, Laurent Kratz, las posibles soluciones son la fusión con otra compañía o la venta de Jamendo aunque no se descarta recurrir al cierre del sitio. Jamendo se ha hecho muy popular entre la gente y gozaba de una muy buena reputación por lo que no ha tardado en surgir la plataforma “Save Jamendo!” correspondiente.
Es cierto que, en más de una ocasión se ha acusado a Jamendo de no ser demasiado transparente a la hora de explicar el orden de sus listas de recomendados. Se habla incluso de favoritimos por determinados grupos. Evidentemente, abogaría por una política más clara y limpia pero he de reconocer que Jamendo me ha sido muy útil en más de una ocasión: Air Force Pilot y algún que otro proyecto de la Universidad utiliza contenidos hospedados en la web. Cualquiera que no conozca el servicio podría pensar que o bien la música tiene una calidad mediocre o bien nos bombardean con publicidad invasiva. Lo cierto es que he encontrado muy buenas piezas musicales de artistas desconocidos que tratan de forjarse un nombre y la publicidad es justa y moderada, en ningún momento se acosa al usuario con banners exagerados ni interrupciones molestas. Siempre podremos descargar la música en .mp3 u .ogg sino queremos escucharlas desde la web, donde podremos tener incluso listas de reproducción.
Para a quien todo esto le parezca poco también tiene disponible la aplicación de Jamendo para Android (el sistema operativo para móviles de Google basado en Linux) y para iPhone/iPod Touch. Sin necesidad de tener cuenta premium como en Spotify podemos escuchar música sin tenerla almacenada en el dispositivo donde queramos siempre que contemos con una tarifa de datos.
Música libre, de calidad y con licencia libre no se encuentra todo los días y, hasta el día de hoy, Jamendo era un gran manantial en este sentido. Espero que se recupere rápidamente de sus problemas financieros y todos podamos seguir disfrutando del excelentísimo trabajo de los artistas asociados.
Gracias a José GDF por informarme de la situación en su blog.
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Ene 05

Esta en boca de la gente y de muchos medios el hecho de que TVE no emite publicidad de la manera que la conocemos desde comienzos del presente año 2010. En realidad si puede emitir anuncios de carácter social y turístico como campañas antidroga, anuncios de la DGT o promociones de comunidades autónomas. Lo que todo el mundo (entre los que me cuento) se pregunta es, ¿teniendo la deuda tan gigantesca que tiene TVE, cómo piensan hacer frente a los gastos sin la publicidad?
Las cadenas privadas son, en parte, la respuesta ya que deberán abonar una cuantiosa suma a la televisión publica nacional. A cambio, a modo de compensación, han aumentado el ratio de tiempo publicitario que éstas pueden emitir pasando de los 12 minutos por hora de contenidos a 29 minutos por hora de contenidos. Si para mí ya era insoportable ver casi cualquier programa en televisión ahora debe ser una tortura sin parangón además de un derroche de dinero inconmensurable. Esto se debe a que todo el dinero que deja de recibir TVE por publicidad no lo pueden absorber las privadas porque se saturarían así que de los más de 500 millones que habría para repartir, 100 irán a parar al limbo. Es difícil pensar que si TVE gozaba de una más que dudosa sostenibilidad económica en el pasado vaya a funcionar este arriesgado modelo (por mucho que esté copiado del sistema francés).
Podríamos mencionar el demagógico argumento que se está empezando a escuchar: “¿Cuánto va a costar por año TVE a cada ciudadano? ¿Por qué voy a tener que pagar por algo que no veo?”. Lo cierto es que, aunque el nuevo modelo de financiación pueda ser incorrecto este argumento es inválido, el Gobierno debe construir carreteras con el dinero de todos aunque yo en particular no utilice jamás alguna de ellas. En eso, precisamente, se basan los impuesto, algunos pagan por cosas que sólo otros utilizan y, recíprocamente, esos otros pagan por cosas que sólo los primeros usan.
Hay puntos de este nuevo sistema que no alcanzo a comprender su objetivo, tampoco puedo cuestionarlos por desconocimiento pero presiento que, debido al escaso presupuesto, las inversiones en crear contenidos de calidad no serán demasiado importantes.
Lo que realmente veo necesario es la regularización de una televisión a la carta en la que se pague una cuota fija al mes y se pueda acceder a todo el contenido que uno desee a través de internet, por ejemplo. Algo parecido a Spotify pero a nivel de cine, series y otros programas. La empresa proveedora podría monitorizar el número de visionados de cada producto y repartir la cantidad proporcional a las editoras de dichos productos. Quizás el gran público no esté preparado aún para un sistema de estas características pero estoy completamente seguro que acabaremos de esta manera.
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