
Al leer la noticia en el Diario de Cádiz quedé absolutamente perplejo, realmente me dio para pensar y reflexionar un rato. Resulta terrible que en Portsmouth (Inglaterra) una banda de niños de 7 años cuelgue a otro de la misma edad de un árbol con una soga y se aleje riendo sádicamente, suena a película de terror, niños malditos y cosas así, el problema es que no es ficción. Por suerte, la locura no acabó en tragedia ya que, gracias al poco peso del chaval y la ayuda de otro que pasaba por allí, este pudo trepar por la cuerda y bajar del árbol. Lo más gracioso (ya que hablamos de sadismo) es que aún no han atrapado a los zagales y eso que todo este desastre ocurrió a finales de julio. No obstante, si los cogieran, ¿qué es lo peor que iba a hacer la justicia con unos niños de 7 años?
No escribí nada cuando, recientemente, se reavivó la polémica de las leyes que atañen a los menores en cuanto a delitos y demás, simplemente porque ya se había dicho y escrito demasiado. Ahora ya no me he podido aguantar. ¿Cómo es posible que un grupo de niños de 7 años intente ahorcar a otro? ¿Teniendo 7 años se puede tener tanto sadismo y odio? No me lo explico. Dudo que sean conscientes de lo que estaban haciendo, de las consecuencias de sus actos, con 7 años no se puede ser consciente de demasiadas cosas. Para conocer qué impulsó a esos niños a tales actos habría que estudiar su entorno, no me quiero imaginar cual es el ambiente en sus casas.
Seguramente su entorno sea parcialmente culpable de su comportamiento y responsable de lo ocurrido. Deberían asumir su culpabilidad y la responsabilidad de los actos de estos niños. De todos modos aunque su entorno sea condenado de alguna manera el daño ya está hecho, hay que conseguir de alguna manera que los chavales se percaten de lo que han hecho, habría que reeducarlos y ahí es donde está el grave problema y la dificultad del asunto. En absoluto soy educador ni experto en la materia así que no puedo poner sobre la mesa un sistema para concienciar y castigar a niños culpables de delitos de este tipo. Lo que sí me atrevo a afirmar categóricamente es que se deben establecer penas más duras a todas las partes (responsables del niño y el propio niño) a la vez que se procura la reeducación del joven delincuente.
No creo que sea pedir demasiado, quizás sí pero es que me he quedado alucinado tras la noticia.
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